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Nuestra nota
El Salón Versalles lleva décadas siendo el punto de encuentro del Centro histórico de Medellín. Famoso por sus empanadas de pipián —receta propia, invariable desde sus inicios— y su tinto de olla servido en pocillo de loza, es uno de esos lugares donde la tradición paisa no necesita reinventarse. La arquitectura no ha cambiado mucho desde los años cincuenta, y eso, lejos de ser un defecto, es precisamente su mayor encanto y su argumento más sólido.
“El Salón Versalles lleva décadas siendo el punto de encuentro del Centro histórico de Medellín.”
— Juan Camilo Moreno, editor