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Nuestra nota
Romero trajo la cocina mediterránea a Laureles con un criterio que va más allá de los olivos y el aceite de buena calidad. El menú cambia según la estación y los productores disponibles, el vino es parte integral de la propuesta —no una adición— y el espacio tiene esa calidez que distingue a los restaurantes pensados con amor y sin prisa. Una de las mesas más consistentes de Laureles, donde la regularidad de la excelencia es el mayor mérito.
“Romero trajo la cocina mediterránea a Laureles con un criterio que va más allá de los olivos y el aceite de buena calidad.”
— Juan Camilo Moreno, editor