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Nuestra nota
Kai demuestra que la cocina basada en plantas puede ser ambiciosa sin convertirse en penitencia. Los platos son nutritivos, imaginativos y visualmente cuidados: fermentados propios, aceites infusionados, texturas que sorprenden sin artificialidad. El espacio es luminoso y minimalista, coherente con la filosofía que lo sostiene. Para quienes entienden que comer bien y comer vegetal no son conceptos antagónicos sino, en las manos correctas, la misma cosa.
“Kai demuestra que la cocina basada en plantas puede ser ambiciosa sin convertirse en penitencia.”
— Juan Camilo Moreno, editor