Galería
Nuestra nota
Burdo funciona en la intersección exacta entre restaurante y bar: la comida es demasiado buena para ser solo acompañamiento y los cócteles son demasiado serios para ser secundarios. Las hamburguesas americanas y los platos para compartir llegan con la misma atención que los tragos durante el happy hour. Un lugar de El Poblado que sobrevive a la madrugada porque sabe mantener el nivel en ambos frentes simultáneamente y sin aparente esfuerzo.
“Burdo funciona en la intersección exacta entre restaurante y bar: la comida es demasiado buena para ser solo acompañamiento y los cócteles son demasiado serios para ser secundarios.”
— Juan Camilo Moreno, editor