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Nuestra nota
Cortes de res dry-aged en un comedor elegante donde el ritual de la carne tiene protocolo propio. La carta es breve y deliberada: rib-eye, t-bone, filete, cada uno con su punto de cocción y su acompañante cuidadosamente elegido. El servicio es atento sin ser pomposo y la bodega de vinos tiene criterio. Para las noches en que Envigado merece una celebración a la altura de la ocasión.
“Cortes de res dry-aged en un comedor elegante donde el ritual de la carne tiene protocolo propio.”
— Juan Camilo Moreno, editor